“Mi alma en otra parte” en el Teatro Valle Inclán de Madrid

Hay ocasiones en las que una obra de teatro te queda lejos, tan lejos que se ancla en un lugar en el que no hay ni un pedazo de tierra en común; ni el texto, ni una actitud, ni tan siquiera una palabra. Es una sensación extraña pero realmente este montaje es capaz de dejarte como reza su título con el alma en otra parte.

Bajo la dirección de Xicu Masó, el montaje busca la aridez en cada momento, con tiempos más cansados que pausados, con una pauta tan fría que hace que el patio de butacas quede más lejos del escenario de lo que cualquiera podría haber imaginado.

Así, con el desolador texto de José Manuel Mora, se recrea la España más negra que alguna vez pudo haber existido, en las veintiuna páginas de incomunicación y desasosiego, que llevadas a las tablas hacen mella en el espectador, al que le queda como consuelo que toda esta congoja se resuelve en poco más de una hora.

Sus personajes, que habitan en un limbo perdido, en busca de la redención o del castigo por sus actos del pasado, están interpretados desde una amargura interna digna del aplauso, dejando imágenes que hablan de ellos, como Celso Bugallo (Hombre mayor), ese hombre tan cansado y con el alma tan enferma como los perros a los que cuida, Fele Martínez (Hombre joven), el enrevesado hijo que vive detrás del muro en el que está instalada su mujer, Mona Martínez (Mujer joven).

Cerrando una atmósfera casi asfixiante, la escenografía de Paco Azorín, que divide la escena en dos: por un lado, la cama que guarda los silencios de las parejas que por allí pasan, y que se desliza y se esconde. Y por el otro, el escenario, que muestra el devastado trozo de tierra, testigo de las miserias de cada uno, al que el único retazo de vida que le resta es el perro que acompaña alguna de las escenas.

De este modo, el texto pasa de puntillas por temas secundarios como la pederastia o la infidelidad, para quedarse con el amargo sabor de la incomunicación, de la insatisfacción, en definitiva, de la derrota de todos sus personajes, que viven como esos perros: enfermos, sin alma, y tirados sobre la tierra.

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    Written by draftinn

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