Testimoniales

Hay tres ideas fundamentales que responden a la necesidad de un sitio como Draft.inn:

1.- La primera tiene que ver con la noción de amor intellectualis de Spinoza. El filósofo de ascendencia portuguesa y española que se ganó la vida puliendo lentes comparaba el amor intelectual con una membrana porosa que facilitaba la reacción de dos soluciones entre sí y originaba un cristal nuevo. Frente a este «sálvese quien pueda» producto del feroz individualismo de nuestro tiempo, siento que -hoy más que nunca- debemos trabajar en esa porosidad amorosa y crear espacios y sinergias artísticas que potencien la escena y el debate. Debemos construir algo que vaya más allá de nuestros pequeños intereses como seres económicos.

2.- La segunda tiene que ver inevitablemente con una crisis económica que nos va dejando sin hogar, sin nómina, sin paga extra, sin coche, sin mutua, sin nicho en el cementerio y, en definitiva, sin ninguna certeza. Creo que, en lugar de enfocar esto como una tragedia (que sería lo natural) tendríamos que verlo como una invitación a reconvertirnos en otra cosa. En lugar de sucumbir al desánimo general que todo lo paraliza, tracemos una cartografía íntima para ver en qué punto nos encontramos cada uno de nosotros.

3.- La tercera idea tiene que ver con una frase que surgió en el espectáculo La melancolía de King kong que Carlota Ferrer dirigió la pasada temporada: ¿Qué sucederá con todos aquellos que no saben adónde ir ni qué hacer? Esta frase nos ha acompañado durante todo este tiempo y es que Draft.inn tiene algo de posada para todos aquellos contagiados del virus del teatro (y hoy en día enfermos crónicos) que no sepan qué hacer ni adónde ir.

José Manuel Mora


Hace setenta años Artaud declaraba que si al público no le interesaba ya Edipo Rey la culpa era de Edipo, y no del público. Sus lectores se escandalizaron, pero él tenía razón. A mí me gusta este sitio donde estamos ahora porque, desde su nombre, se presenta como posada, es decir, asilo temporal para quienes viajan, no palacio donde instalar sine die a los privilegiados. Como espacio de intercambio y meditación, no de sermoneo y superioridad moral. Me gusta porque estos amigos que regentan la posada, pese a los infinitos problemas, y no sólo económicos, de sacar adelante algo como esto en un tiempo como el presente, tienen siempre, cuando hablas con ellos, una sonrisa en los labios. Es el tipo de sonrisa que se ve en el rostro de los magos: como si supieran cosas importantes que los demás ignoramos y que les confieren la seguridad suficiente para perseverar sin miedo.

Draftinn es, por tanto, un poco iglesia blanca, portadora de esperanzas, y otro poco ejército, dispuesto al combate. Es una metáfora perfecta, porque al parecer estamos asistiendo a la nueva caída del Imperio Romano y el inicio de otra Edad Media, y la figura del monje-soldado es arquetípica de ese período fabuloso y habitualmente tan mal entendido.

Propongo, humildemente, un grito de batalla: Menos Cultura, y más Magia.

Y, por supuesto, también, más sonrisas.

Ignacio García May


De todo, quedaron tres cosas:
la certeza de que estaba
siempre comenzando,
la certeza de que
había que seguir
y la certeza de que sería
interrumpido antes de terminar.

Hacer de la interrupción un camino nuevo,
hacer de la caída, un paso de danza,
del miedo, una escalera,
del sueño, un puente,
de la búsqueda… un encuentro.

Fernando Pessoa por Salva Bolta